Desde hace más de 60 años, Grässlin es sinónimo de una tecnología de conmutación precisa originaria de la Selva Negra

Los años 50: los comienzos

 

A principios de la década de los 50, había una gran demanda de productos con mecánica de precisión. Dieter Grässlin estaba convencido del éxito de sus ideas revolucionarias y, por ello, comenzó a trabajar por cuenta propia en el año 1956 ensamblando partes de mecanismos de relojería en el lavadero de sus suegros situado en la localidad de St. Georgen im Schwarzwald. Los primeros encargos provenían de empresas de la industria local pero Dieter Grässlin tenía unas expectativas mucho mayores. Pronto amplió sus servicios y pasó a montar mecanismos completos de relojería. Sin embargo, su negocio sufría importantes fluctuaciones cíclicas. Para hacer frente a estos altibajos, Dieter Grässlin decidió centrarse en crear un producto desarrollado y producido por él mismo.

Y así nació su primer contador de horas de servicio. El número de empresas productoras crecía sin pausa y, con ello, la necesidad de adquirir contadores de horas de servicio para las máquinas. De esta forma aparecieron nuevas variantes de contadores, tanto de corriente alterna como de corriente continua.

El siguiente logro de este joven empresario consistió en el desarrollo de un contador de horas de servicio por vibraciones, un producto hasta ahora inexistente en el mercado. «Formas de construcción pequeñas y con mayor funcionalidad». Esta fue la regla que aplicó Dieter Grässlin a la hora de conquistar el mercado de la tecnología de conmutación horaria. Su idea era fabricar módulos que pudieran integrarse en numerosas aplicaciones: desde la calefacción hasta el control en el armario industrial.

Y así vio la luz el temporizador de la serie SUM. Además se desarrolló una variante especial de los temporizadores Grässlin para el control de calefacciones por acumuladores eléctricos: AKKUMAT. El mayor volumen de producción trajo consigo un aumento de la necesidad de nuevos empleados, máquinas y centros de producción. Y por ello se inauguraron un total de 12 centros de producción en toda St. Georgen.

La historia de Grässlin

 

Los años 60: la empresa se lanza a la producción con plástico

 

En el año 1966, la empresa cuenta con una amplia presencia. Grässlin domina la ingeniería de precisión y es considerada especialista en este campo. Su primera máquina de inyección de fabricación propia impulsa enormemente la tecnología del plástico desarrollada en Grässlin. El plástico permite una producción más ligera, precisa y económica. Con el establecimiento de las regletas de montaje DIN en la instalación de edificios y la automatización industrial, Grässlin decidió consecuentemente desarrollar productos para estos campos de aplicación. A finales de los años 60 se creó el primer temporizador mundial que podía usarse sobre regletas de montaje DIN.

 

Los años 70: expansión y fallecimiento del fundador

 

Lo que se perfilaba desde hacía tiempo, por fin se hizo realidad. En el año 1971 abre sus puertas el primer edificio industrial de la empresa. Estas instalaciones serán testigos del desarrollo de productos para nuevos campos de aplicación. Entre ellos destacan el temporizador universal MIL 2001 de uso industrial y los pequeños módulos UNI 45. La escasez de mano de obra en la región de St. Georgen y los deseos de posicionarse en el mercado internacional tuvieron como resultado la inauguración en 1975 del segundo centro de producción en St. Antoni (Suiza).

En noviembre de 1976 fallece repentinamente Dieter Grässlin. Sin embargo, sus sucesores siguieron la estela del fundador. Los ingenieros de la empresa continuaron buscando soluciones innovadoras y entendieron que el futuro estaba en la electrónica. Finalmente, todos los presagios se hicieron realidad. Así surgió digi 127 con 127 comandos de conmutación libremente programables y 4 canales conmutables. Simultáneamente se introdujo la tecnología de cuarzo con el primer temporizador universal de este tipo: el MIL2008 QFRT. En sus 25 años de existencia, Grässlin había evolucionado hasta convertirse en una empresa de renombre internacional.

Dieter Grässlin, fundador de Grässlin

 

Los años 80 y 90: internacionalización y digitalización progresiva

 

Para reforzar la creciente presencia internacional, en el año 1982 Grässlin inaugura sucursales en los EE. UU. y Francia y también funda Grässlin Far East como Joint Venture en Taiwán.

De la mano de cada nuevo progreso tecnológico viene un nuevo tipo de motor. Por ello, Grässlin decidió empezar a desarrollar y producir sus propios motores. La estandarización de módulos temporizadores mecánicos en la serie FM fue un gran avance en el campo de aplicación industrial.

En los últimos años, las instalaciones de St. Georgen se habían quedado muy pequeñas así que la empresa adquirió un nuevo edificio industrial en la cercana localidad de Peterzell. Desde sus comienzos, la tecnología de conmutación horaria y la regulación de la temperatura ambiente seguían formando el núcleo principal del negocio de Grässlin. Tras muchos años de éxito, Grässlin ha crecido hasta convertirse de una compleja empresa de gran tamaño.

 

Desde el año 2000 hasta la actualidad: el cambio de siglo

 

Para no perder de vista lo que realmente importa, en el año 2000 se vendieron algunas subáreas de negocios: Grässlin Präzisonstechnik, Grässlin KBS y Grässlin Automationssysteme.

Los enormes retos asociados a la presencia en los mercados internacionales se hicieron patentes. Grässlin era consciente de que no podía afrontarlos sola y en julio del año 2000 pasó a ser propiedad de GE Power Controls. A partir de entonces comenzó una nueva era. La pequeña empresa originaria de la Selva Negra se había convertido en un auténtico «actor global». El objetivo principal de este nuevo desarrollo es hacer más manejables los interruptores horarios sin necesidad de instrucciones.

Desde 2007 Grässlin pertenece al grupo Intermatic, un fabricante líder de sistemas de control de energía cuya sede se encuentra en Spring Grove, Illinois/EE. UU. y que cuenta con aprox. 750 empleados repartidos en seis ubicaciones en todo el mundo. Gracias a su excepcional competencia a nivel internacional en tecnología de conmutación horaria así como del control de iluminación y temperatura, Grässlin contribuye enormemente a que Intermatic se considere hoy en día uno de los especialistas mundiales del sector de soluciones de gestión energética.

Ambas empresas tienen una dilatada experiencia e invierten continuamente en tecnologías innovadoras y sostenibles para mejorar el valor de sus productos y el servicio ofrecido a sus clientes.

Grässlin sigue desarrollando su gama de productos. La primera filosofía de manejo sencillo de aparatos digitales a través de menús llevó en el año 2004 al uso de la tecnología inalámbrica para los termostatos ambiente. Hoy en día, los temporizadores se comunican mediante Bluetooth y red LAN. Con la nueva familia de productos talento smart, Grässlin lanza al mercado una nueva generación de temporizadores digitales. Al mismo tiempo, Grässlin se encuentra trabajando en el desarrollo de aparatos adicionales para el control del sistema completo.

 


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